Hoy el celular forma parte de nuestra vida diaria: trabajamos, estudiamos, compramos y nos entretenemos con él. Y mientras todo eso pasa, nuestros hijos crecen viendo pantallas en casa y queriendo imitarnos.

Pero… ¿qué pasa cuando ese uso se vuelve excesivo?

La ciencia es clara: no se trata de demonizar la tecnología, sino de usar las pantallas de forma equilibrada, adaptada a la edad y combinada con actividades que estimulen el desarrollo real —con manos, movimiento, creatividad y juego.

 

❌ ¿Por qué un uso excesivo del celular puede afectar a los niños?

Varios estudios muestran que un consumo prolongado de pantallas puede impactar en:

🔹 Atención y concentración

El contenido rápido y altamente estimulante dificulta que los chicos sostengan la atención en actividades más lentas, como armar un rompecabezas o escuchar un cuento.

🔹 Lenguaje y comunicación

Los chicos aprenden a hablar escuchando voces reales, no audios automáticos. El diálogo humano sigue siendo irremplazable.

🔹 Motricidad fina y gruesa

Mover el cuerpo, manipular objetos, encastrar, empujar, arrastrar… nada de eso ocurre cuando están quietos frente a una pantalla.

🔹 Regulación emocional

Cuando el celular se usa como “calmante”, los niños no desarrollan herramientas para gestionar la frustración y las emociones.

El problema no es la tecnología: es cuando la pantalla reemplaza al juego, la interacción y la exploración.

 

✔️ ¿Entonces cómo usar el celular de forma saludable?

💡 Recomendación general:

Pantallas con contenido adecuado, tiempo limitado y acompañamiento adulto.

Algunas buenas prácticas:

Elegir apps educativas o musicales apropiadas para la edad.

Usar el celular como un recurso puntual, no como entretenimiento constante.

Alternar el tiempo de pantalla con juguetes reales que estimulen el desarrollo.

Acompañar, conversar, preguntar: “¿Qué estás viendo? ¿Qué aprendimos?”


🌈 La alternativa que sí construye desarrollo: el juego real

Los juguetes didácticos permiten que los chicos aprendan con el cuerpo, con las manos, con los sentidos.

Y ese tipo de aprendizaje ninguna pantalla puede reemplazarlo.

En Ñam Ñam trabajamos con productos que acompañan cada etapa de crecimiento:

 

🧸 Para bebés:

Mantas sensoriales (colores, texturas, sonido)

Paneles sensoriales (estimulan la curiosidad y causa-efecto)

🧩 Para 1 a 3 años:

Juegos de encastre y clasificación

Cubos didácticos

Tambores e instrumentos musicales

🧠 Para +3 años:

Rompecabezas

Juegos de ingenio

Material de aprendizaje y preescritura

 

Estas propuestas favorecen la creatividad, la paciencia, la coordinación, el pensamiento lógico y la comunicación verbal.

Todo eso mientras juegan, sin necesidad de una pantalla.

 

💬 Conclusión: no se trata de prohibir, sino de equilibrar

 

La tecnología puede ser una herramienta maravillosa cuando está bien usada.

Pero el juego real, corporal y sensorial es lo que realmente construye desarrollo.

 

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